Contaba mi padre que en sus años mozos cuando vivía en el caserío de la Jaguita junto a sus hermanos, hermanas y padres (12 hermanos!) mi abuelo gustaba de dar bailes pues en la comarca había varios caseríos y los guajiros gustaban mucho de esas alegrías de Sábado y Domingo. Allí en el linde de algunas casa, abuelo construyo un bohío abierto con 4 columnas de "jiqui" y la techaron de guano, el piso era una selección de las mas finas lajas de la zona, unos ladrillos irregulares sacados de la loma que con mucho cuidado lo cortaban a la medida y los colocaban pegados sobre la tierra, algo maravilloso pues allí no había losas o mosaicos , ni cemento, no sé con que lo pegaban pero me parece que era una mezcla de arena y lodo. Me imagino la ropa blanca pues la zona era toda tierra "colorà". Asì, los muchachos terminaron en par de semanas aquel centro que serviría también para futuras reuniones sociales. En la finquita de abuelo, trabajaban la tierra los muchachos además de la cría de cerdos y una pequeña lechería. Los muchachos se fueron casando y se marcharon a Sagua. Allí, en La Jaguita solo quedo mi tío Francisquito, con su esposa y criaron una familia numerosa también la mas grande y variada arboleda de mangos de la zona esta en la finca de mi abuelo que aún la trabaja uno de sus nietos, el primo Miguel que un guajiro celoso lo emboscó y le arrancó un brazo de un machetazo. Tal vez algún día volvamos a ese lugar sagrado de la familia. que colindaba con las propiedades de los Martinez,Betancourt,Lopez,Trejo,Milia y muchos que ya no recuerdo. El asunto es que abuelo Francisco organizó el baile para inaugurar el "salón", las muchachas adornaron con guirnaldas los aleros, y los hombres traían pencas de palma para ponerlas en cada una de las columnas, a un lado, sobre una alfombra de aserrín gordo una tina cuadrada y algunos tanques de 55 galones cortados a la mitad, llenos de cerveza y refrescos enfriándose sobre unos grandísimos bloques de hielo, todos tapados por gruesos sacos de yute. El olor del aserrín mojado y de alguna que otra botella de cerveza rota daban el toque perfumado de lo que se trataba; un baile campesino. A media tarde, llegó la pareja de la Guardia Rural, con aquellos gigantescos caballos, venían guiando a unos tipos que estaban perdidos, eran los músicos montados con sus instrumentos en un camioncito Ford, preguntaban por mi abuelo. Los muchachos del caserío enseguida se acercaron curioseando aquel "trespatà". Abuelo los llevó a una esquina del "salón" se posesionaron y empezaron a montar el conjunto. Los muchachos miraban maravillados todo aquello. Las chicas por el otro lado mirando embobecidas a aquellos jinetes que eran su sueño de amor, los Guardias pidieron una gaseosa fría tiraron algunos "voladores" y se marcharon al Cuartel dejando aquellas margaritas suspirando.
La actividad continuaba en diversas partes, a un lado, debajo de una mata de naranja agria sobre una mesa que tenia como mantel verdes hojas de plátanos los golpes de un afilado machete cercenaban haciendo picotillo el recién lechón asado que despedía un humo delicioso mientras uno de los vecinos cortaba a la mitad aquellos blancos y redondos panes que había que llenar. También había "tayuyos" (tamales en aquella región) alguien vendía, para los niños, "coquitos"y "kekes". En aquel bello atardecer empezaron a llegar algunos jóvenes y se encendieron las lámparas de carburo (unas piedras que al agregarles agua se emanaban un gas que al salir por dos pequeños huecos y acercársele un fósforo se encendía dando una luz mucho mejor que las lámparas de "luz Brillante". Las muchachas pusieron unas guirnaldas alrededor de los troncos y así "cercaron" el salón, se posesionaron de tras de una mesita en la entrada que era un pequeño caminito de guijarros traídos de un arroyo. Allí ellas tenían decenas de pequeños lazos rojos atravesados por un alfiler, era la "pensión", el pase al salón, que costaba 1 peso. Dentro de una caja de zapatos iban depositando el dinero. Axial fueron llegando en sus caballos los guajiros de toda la comarca, amarraban sus yeguas o caballos de una talanquera o una mata y asustados miraban como tocaba la música el '"conjunto" pero no se atrevían a entrar al baile. Ya cuando oscureció, algunos se fueron acercando y mis tíos Francisquito y Lino sacaron a sus novias a bailar y empezó el baile. En realidad era un lindo baile campesino.
A eso de las 9 de la noche en medio del bullicio, los perros empezaron a ladrar, llegaron los Marrero con dos amigos mas. Los Marrero eran unos hermanos envalentonados por sus éxitos anteriores rompiendo bailes en la comarca y lo hacían de la forma mas irrespetuosa; sacaban a bailar a la muchacha que mas le gustaba sin pagar la "pensión" y como que ya venían por el camino emborrachados su mala educación era notoria.
Las muchachas empezaron a abandonar el salón y estos Marrero se quedaron solos bailando y provocando a los demás jóvenes con alguno de los cuales se fajaban y como tenían practica en esas reyertas pues casi siempre superaban a los contrincantes. Abuelo llamó a los muchachos y les dio las siguientes ordenes:
Bola; el mas pequeño, -Cuando la leña empiece zafa los caballos de estos tipos y azóralos-
Los demàs,Francisquito,Lino,Antonio,Jose Manuel y Eliseo vengan conmigo, las mujeres,Elvira,Candida, y Manuelita, vayan para el salón y bailen con esos tipos-!No me repliquen! -!Hagan lo que les digo!
Saco del serón de uno de su caballos 5 guayabos acanelados que daban ganas de comérselos-eran los bates del juego de pelota de los guajiritos que al mediodía echaron un partido.
-Arriba! Los músicos estaban tocando un son caliente y abuelo les dijo: sigan tocando! que ahora es cuando el baile esta bueno_
Aquello fue una paliza de leyenda en donde hubo brazos,dedos,y dientes partidos. Los Marrero salieron despavoridos en busca de sus caballos y allí cayeron revolcados en la mierda fresca de los equinos, humillados y derrotados. Abuelo llegó con un cubo de agua y se los echó para que limpiaran las heridas y la mierda. -Mándenme mañana a su papà que quiero hablar con el para que recoja las bestias-Tuvieron que irse en el "trespata" como le decìan entonces a aquellos primeros pick-up de la Ford.
Todo el mundo contento bailando , comiendo y tomando y también enamorando porque en los bailes campesinos comenzaba el primer destello de romance entre esas generaciones.